23 de septiembre de 2019

LIBRA: Existencia, resistencia, vínculo.




Jacques Lacan (especialista en la relación del sujeto con el deseo y ARIES hasta la médula) sugiere que “…la falta (del francés manque) ocasiona el surgimiento del deseo.”

Podremos estar o no de acuerdo con él, aunque es cierto que a todos nos motoriza algo.

Todos deseamos, aunque en tiempos modernos solemos actuar, muy frecuentemente, como si ese deseo/motivación fuese totalmente independiente al movimiento de los demás.

Por ello no es extraño que este signo se represente con el único objeto inanimado del zodiaco: La Balanza. Es así también representación del objeto del deseo.

Como en cada instancia zodiacal, un Signo describe una estado particular y parcial en el despliegue de la conciencia. Aparece aquí -momento de equinoccio de otoño- un quiebre por la mitad del ciclo arquetípico, un llegar a la orilla, un salir, un desplegar y elevarse para sensibilizarse y equilibrar lo pasado/conocido con lo futuro/incierto. 

Hay medio viaje hecho. Ahora llega el momento del retorno a casa, aunque existen dos condiciones para poder volver: 

Primero, el viaje de vuelta no puede hacerse en soledad. Tiene que ser de a dos, un verdadero amor que nos acompañe de regreso.

Segundo, esta regla debe ser reconocida por ambas partes como una imperiosa necesidad. Es decir, reconocer conscientemente que solos están perdidos. Depende de su mutua asistencia (inter-dependencia) que el regreso sea exitoso. Un auténtico desafío espiritual.

En la fase LIBRA, experimentamos un gozne único: en el zodiaco por primera vez aparece un nuevo hemisferio, un afuera, un “otro” diferente a mí. Aquello que "falta para poder volver" y, por ende, motoriza.

Aunque LIBRA sea una fase zodiacal, no constituye una descripción de personalidad. Más bien sugiere un estado de consciencia. LIBRA es un estado de Presencia en la Totalidad.

Meditación: Es reconocer la infinitud latente en el instante. La Balanza es un instrumento de medición: sopesa. Meditar significa también “tomar las medidas adecuadas.”

En el estado Presente de LIBRA la percepción lineal del tiempo desaparece, por ello -entre otras cosas- intuyo que Saturno se regocija en este signo. Además, ¿qué mejor vínculo para madurar que nuestras parejas amorosas?


Las BODAS ALQUÍMICAS (Matrimonio Sagrado entre lo Masculino
y lo Femenino Universal, son símbolo de la unión consciente
de los opuestos complementarios. Por ello el SOL (consciencia)
se ubica en la parte superior de la imagen.

El proceso es lento (Saturno) como la cocción/calcinatio en el Athanor (horno del alquimista) y las figuras de la parte inferior sugieren con claridad mutua reverencia (se postran ante el otro).

Aunque también LIBRA propone serias dificultades:

El Presente perturba la psicología humana, pues es manifestación viva de lo efímero de nuestras existencias. Y -salvo para los meditadores expertos- no es en principio agradable esa eterna oscilación existencial.

Además de la Balanza, LIBRA también se suele representar con una mariposa (también emanación de esta vibración). 


Ellas, símbolo de suavidad, belleza y delicadeza, viven sólo unas pocas horas. Sugieren algunos relatos tradicionales que la función espiritual de una mariposa sea la de hacer sonreír a quien visite.

De querer atraparlo, el Presente deja de serlo. Así de frágil es.

Así como intentar atrapar una mariposa es quitarle su esencia vital y privarla de su capacidad de vivir su efímera vida llevando sonrisas por ahí.

Solemos atesorar momentos de supuesta perfección. Atrapamos en fotografías -condenándolo al pasado- ese momento idílico de una relación, allí cuando sonreíamos, nos divertíamos y todo era armonía y disfrute.

Ahora tal vez encontramos monotonía y conflicto, y miramos la foto de ese momento que representa eso que tanto supimos disfrutar. ¿Qué nos pasó?

Yo sospecharía que si eso deviene en un dilema, aún no llegamos a LIBRA: La armonía, si hablamos transculturalmente, incluye el conflicto.

La consciencia LIBRA Incluye la guerra. Incluye ARIES. Ver LIBRA es ver la polaridad ARIES-LIBRA.

Aunque ahora el combate será Sagrado y -en palabras de Alejandro Lodi- “el enemigo honorable”. Caso contrario no hablaríamos más que de un recorte muy conveniente para la negación de la agresividad tan característica de nuestra maltratada cultura.

Cuando se manifiesta LIBRA surge -no sin enfrentamiento- consciencia de polaridad. Todo es (AHO-RA) dos cosas. Todo es en relación, no hay nada, ni objetos, ni sujetos, ni deseo alguno que no esté ligado a un opuesto que lo complemente. En LIBRA pasamos del Yo al Nosotros. En LIBRA aparece el matrimonio.

Entonces, en LIBRA aparece el “otro”. Ese otro, por definición, es diferente a mí. Quiere también otras cosas. Tal vez luego de un tiempo encuentre que le gustan otras cosas además de lo compartido. Necesito, para vincularme, en principio descubrir la conexión de mi deseo con el deseo del otro y en segunda instancia articularlo creativamente para volver a casa. 

LIBRA complejiza (enriquece) nuestros viajes, pues si aún mi deseo está escindido (fantasía de independencia - algo desde la teoría de Melanie Klein análogo a la posición esquizo-paranoide) ese otro probablemente no ratifique ni gratifique mi deseo, sino que lo contradiga u obstaculice (el lado B de Saturno): ¿Cómo articular mi deseo al del otro? ¿Cómo pueden nuestros deseos convivir en un mismo espacio? ¿Somos capaces de cooperar? Con su permiso, Saturno: ¡Esto se siente como una prisión maldita!

Vínculo. Compromiso. CónyugeEmpujar y tirar juntos. Ver de a dos. Deseo hecho Danza. Artes marciales. Relacionarse. Co-Crear.

"El arte de Amar", de Erich Fromm. Parecería clave encontrar un/a consorte acorde a tamaño desafío.

Un divino Karma-Dharma compartido: Estamos -sólo en apariencia- condenados a relacionarnos. A vivir juntos en una misma bola azul flotando en el espacio infinito, como Shiva y Shakti en su barquito por el océano. 

De nuestras diferencias tenemos que hacer un juego creativo y poner las cosas en orden, trabajar, ahora de a dos. 

Nos gusten o no, esas son las Reglas del Juego. Madurar es condición de Retorno.

Usted elija.


"Amada mía, no hay caso: somos diametralmente complementarios..."









15 de agosto de 2019

Sobre "regalar" una carta natal



Recientemente con mucha frecuencia, personas me comentan que quieren "regalarle" la carta natal a algún conocido. A su pareja, a su hijo o a un íntimo amigo. En un principio era algo que me pareció inocente -y hasta un bello gesto- luego fui notando que traía de la mano ciertas cuestiones a tener muy en cuenta antes de aceptar este tipo de pedidos.

Como ejemplo un caso de consulta: una mujer, aficionada a la astrología, en crisis de pareja, le insiste a su marido que "se haga la carta natal" porque lo ayudaría muchísimo. Ese sería su regalo de cumpleaños. 

El marido, desganado, toma una entrevista conmigo con evidente desconfianza, simplemente para darle el gusto y frenar su sistemática insistencia, que ya -me confiesa antes de empezar la entrevista- se estaba poniendo muy pesada.

La entrevista fue tensa, desagradable y no le ofreció ninguna información relevante para su desarrollo, pues realmente no estaba interesado en conectarse con una interpretación simbólica de sus problemas concretos y menos con un desconocido que hacía "esas cosas raras". 

Sin más, no venía para nada ocupado en revisar ni modificar ninguna actitud ni conducta, más bien en seguir con su vida como siempre sin que nadie lo molestase. 

Como era de esperar, la relación no mejoró y finalmente tuvieron que encarar el problema más directamente, una vez que mi cliente tocó fondo ante la indiferencia de su marido.

Asistidos por un especialista en parejas, algo que había recomendado en primera instancia, lograron enfrentarse con la necesidad de cambios que no podían seguir postergándose. Pocos meses después ella descubrió que no quería (en realidad hace años que lo postergaba) seguir compartiendo una relación con él y, duelo mediante, siguieron finalmente sus vidas por diferentes caminos.

Este ejemplo, espero sirva para que quienes asistimos a personas en momentos de transición, (el 80% de las personas que piden una consulta lo hacen -más allá de curiosidad o por recomendación- porque están atravesando algún momento muy difícil en sus vidas) seamos conscientes de qué requisitos básicos tiene que tener una entrevista para que las condiciones sean adecuadas y claras a la hora de asistir a alguien en nuestra profesión.

Creo mucho mejor si la persona que llega a consulta, elije desde su propia volición el acercarse al espacio de consulta. Sobre todo si hablamos de una pareja o un hijo/padre que jamás tuvieron siquiera curiosidad por un lenguaje simbólico. En el caso de las amistades esto es un tanto más laxo, aunque también aplica de acuerdo a cada caso. De lo contrario, es altamente probable que la entrevista no sea auspiciosa ni significativa para nadie y sólo postergue un problema que podría estar siendo negado.

Ni la astrología ni ninguna asistencia terapéutica seria ofrecen soluciones mágicas. Una sesión de consulta no resuelve nuestros problemas en sí, más bien abre significados y permite imaginar/instrumentar acciones que tornen una situación aparentemente sin salida en una válvula creativa, en busca de soluciones realistas con las que habrá que experimentar vincularmente, tiempo mediante.

Si en una relación no hay predisposición de ambas partes para revisar conductas, distribución de espacios, necesidades básicas no contempladas, etc. es muy difícil que una relación pueda auspiciar cambios significativos. 

Nadie puede resolver un problema por otra persona sin deteriorar la capacidad de desarrollar soluciones de dicha persona. La astrología o cualquier otra disciplina holística no nos escinde de tomar responsabilidad por nuestros problemas, nuestras acciones y enfrentar los conflictos con una buena dosis de realismo. De lo contrario se entra en un modelo reactivo-repetitivo que termina siendo la razón de nuestras consultas con los profesionales de la salud.

A veces aprender a entrar en conflicto a tiempo hace la gran diferencia. Entrar en conflicto puede ser creativo y auspiciar soluciones concretas a corto plazo, que de otro modo se convierten en “la piedra en el zapato”, hasta que alguien tiene un problema derivado mucho más serio -a veces destructivo- que el que se evitó confrontar a tiempo. 

Antes de regalar una carta natal, te propongo que revises dos veces por qué lo estás haciendo. Si es -honestamente- la otra persona la que profundamente lo necesita. Si está en el deseo de esa otra persona hacer una lectura simbólica de su vida. O más bien puede haber algún asunto a resolver de otro modo más directo, más frontal y al mismo tiempo efectivo, que pueda ser abierto en ese vínculo por vos mismo/a.

18 de julio de 2019

Entre eclipses



Las últimas semanas pregunté con atención cómo se sienten las personas más o menos cercanas. ¿Cómo estamos en este momento entre eclipses que usualmente trae mucho para purgar y en algunas personas una fuerte desorientación?

En general parecería haber sensación de agotamiento. Un cansancio, digamos, estructural. Una necesidad imperiosa de descansar mucho más de lo usual. De estar quietos. Adentro. De liberarse de cosas que no sirven. De sacarse viejos pesos de encima. Inclusive relaciones que hace rato sentimos caducas.

¿Alguna vez notaron que cuando estamos agotados usamos la expresión "no doy más"? Parece que hay algo ahí relacionado con dar o no dar.

Algunos vínculos/conflictos no resueltos del pasado afloran en el destino con nuevos rostros. Un gesto. Una mirada. Una situación. Un cartel publicitario. Cualquiera de ellos pueden operar como gatillo simbólico para el inconsciente y producir ansiedad, enojo, malestar o un sueño irresistible. Los fantasmas vuelven porque nos necesitan.

Me pregunté durante días a qué se debe tanto cansancio. Hoy me desperté con una respuesta en mente. Tal vez estemos cansados de sostener una identidad falsa. 

Simular ser alguien que uno no es, es agotador.

Algunos se encierran ni bien pueden. Luego salen a la vida con una máscara de bienestar y prosperidad. No se sienten bien y no hablan de cómo se sienten. Eso cansa. Eso es agotador.

Otros, asistidos por la tecnología, imaginan con precisión su vejez, acercándose a la idea de la propia muerte tal vez por primera vez. Eso (fundamental) es también aterrador, por ende, agotador.

Otros niegan el dolor hasta que paradójicamente duele hacerlo. Eso es agotador.

Hacemos -inconscientemente- esfuerzos a veces sobrehumanos para aparentar algo que no somos con tal de ser parte de una sociedad que ya roza lo patológico. Eso es agotador. 

Sostener el supuesto de la "felicidad" en un momento tan crítico, es agotador. Es enfermizo.

Nuestra sociedad no está bien. Nuestra sociedad no goza de buena salud. Nuestra sociedad está lo que bien podría llamarse enferma. Y cuando uno se enferma, lo más inteligente es quedarse un rato quieto ("fermare" es "detenerse" en italiano) y revisar qué nos llevó ahí preguntándonos qué vamos a hacer con ello desde ahora. Ante esta conjunción Saturno-Plutón, algo tiene que cambiar, no es opcional. 

Recordemos a Jung, volando alto:

“Es pequeña y escondida la puerta que lleva al interior, y la entrada está obstruída por incontables prejuicios, asunciones equivocadas, y miedos. Uno siempre quiere oír sobre grandes planes políticos y económicos, que son las cosas mismas que han traído a cada nación al caos. Por tanto, suena grotesco cuando alguien habla de puertas escondidas, sueños, y un mundo interior. ¿Qué tiene este vago idealismo que ver con los gigantes programas económicos, con los así llamados “problemas de la realidad”?

Pero yo no le hablo a las naciones, sino a los pocos individuos para quienes es un hecho que los valores culturales no llueven como maná del cielo, sino que son creados por las manos de los propios individuos. Si las cosas van mal en el mundo, es porque algo está mal con el individuo; porque algo está mal conmigo mismo. Por tanto, si tengo conciencia, debo corregirme yo primero. Para esto—y puesto que la autoridad externa ya no significa nada para mi—necesito un conocimiento de los fundamentos más profundos de mi ser, a efectos de que pueda basarme firmemente en los hechos eternos de la psique humana”.

(Extracto de "El Significado de la Psicología para el Hombre Moderno”).

¿Qué tal si empezamos por casa?