15 de junio de 2017

Sobre muros de colores invisibles.



Muchos lo estarán notando, esta última lunación ha traído especial intensidad. El 25 de Mayo de 2017 se configuraban en el cielo una oposición entre Marte-Saturno en simultáneo a la de Venus-Júpiter (ella conjunta a Urano y en cuadratura exacta a Plutón).

Esta tensión presupone severa complejidad entre cómo reconciliamos nuestras necesidades individuales, en relaciones afectivas, de frente a nuestras necesidades de participación social y conquista de metas profesionales o laborales.

En este ciclo lunar, han entrado en acentuado conflicto unas necesidades con otras. Y la polarización y enemistad entre bandos ideológicos se ha incrementado. Como pequeña síntesis, nuestro costado masculino está procurando conquistar metas e imponer límites de manera dogmática o arbitraria. Nuestro costado femenino, a su vez, puede rebelarse muchas veces de un modo subliminal y hasta terminal.

Este conflicto entre 'lo que cada uno de nosotros necesita, tanto en nuestras relaciones íntimas como en lo social y profesional' ha entrado en pugna, en algunos casos acentuando muy notablemente nuestros extremismos y posturas radicales. Algunos de estos fanstasmas han surgido finalmente a la superficie en las inmediaciones de luna llena, el 9 de Junio, de un modo a veces espantoso, pues jamás habríamos supuesto que esas formas de pensamiento o acción eran parte de nosotros o de nuestra herencia. Pero allí aparecen, en los momentos de máxima tensión, para ser observados y reconocidos.

¿Cuál es en mi opinión el potencial más importante de esta lunación? Reconocer que nuestros vínculos personales son una esfera fractal de lo social. Y que aquello que podamos reparar y conciliar “en casa” (dentro nuestro) impactará sin más en el afuera.

KINTSUGI(金継ぎ): el arte japonés
de arreglar lo roto con oro.


La lunación también ofreció un exacto trígono (águlo armónico) entre Saturno y Urano. Y este es un tema que amerita un pequeño ensayo adicional, dado que este es un ciclo sinódico (geocéntrico) de mediano plazo y por ende, como individuos sociales, no tendremos muchas oportunidades como ésta de reconsiderar un diálogo entre lo viejo/conservador/tradicionalista (Saturno) y lo nuevo/revolucionario/innovador (Urano) con mayor fluidez que ahora y sobre todo a mediados del próximo año, 2018, momento aún más predispuesto pues Saturno ya transitará su signo de regencia, Capricornio.

Algo que me resultó curioso es que Saturno en Sagitario tomó su movimiento retrógrado (revisión de metas profesionales, éxito mundano y status quo basadas en creencias y filosofías o en contacto con el extranjero) en trígono a Urano en Abril del corriente año, en conjunción exacta (1') en donde hace 29 años (Febrero de 1988) hacían conjunción a casi 30° de Sagitario, dando inicio a este ciclo que hoy estudiamos brevemente.

Es imposible evitar vincular la correspondencia entre el comienzo de este ciclo Urano-Saturno con lo que meses después, en 1989, constituiría el más poderoso símbolo político y social de nuestros tiempos: la caída del muro de Berlín. Cerrando así décadas de división ideológica en el país desde donde hoy -también curiosamente- escribo este artículo, Alemania (del ex lado Este).

Sumemos más curiosidad, ya que nos irradia el Sol geminiano: actualmente, en momentos en que estos planetas hacen su último trígono antes de volver a encontrarse en Junio de 2032 en Géminis (¡en exacta oposición al inicio ciclo anterior!) se replantee del otro lado del océano la construcción de un nuevo muro entre Estados Unidos y México, de dimensiones abismales y un presupuesto escandaloso.

Ahora me pregunto: ¿existirá un nexo entre México y Alemania en relación a los ciclos Urano-Saturno?

Es aún más curioso cuando uno rebobina la máquina del tiempo al inicio del ciclo anterior: exactamente Mayo de 1942, conjunción en Tauro, mes en el que México deja a un lado su neutralidad y declara la guerra a Alemania, Japón e Italia, tomando un rol activo en la Segunda Guerra Mundial, luego de que una doble ofensiva submarina alemana hundiese dos petroleros mexicanos en las costas de Florida, a mediados de ese mismo mes.

Más allá de la fascinación que me produce el misterio de semejante sincronicidad, no quiero que estos datos nos desvíen de lo que hoy, realmente, creo que tenemos entre manos como posibilidad frente a este símbolo de muros separadores.

Si pensamos en un nuevo muro, más allá del físico, podríamos pensar ¿qué es lo que realmente hace que nuestras visiones parezcan irreconciliables como para llegar al punto de separarnos en mundos disociados? ¿Acaso hemos sido demasiado flexibles durante tiempo prolongado? ¿Acaso sirve de algo erradicar al enemigo e impedir cualquier diálogo? ¿Es esa una forma de distanciamiento lo suficientemente creativa para nuestros tiempos? ¿Es todavía esto lo mejor que podemos hacer?

No tengo respuestas, aunque sí una opinión: De poco creo que sirva condenar al otro y ponerlo del otro lado de un cúmulo de ladrillos. Más serviría el hecho de notar que si uno es demasiado ortodoxo, atraerá rebeldía, excentricidad y hasta locura para poder aprender a ser un poco más flexible. O que si uno es muy rebelde o demasiado desconectado de las normas sociales, atraerá autoridades tiránicas o burocracia desmedida para aprender (de este símbolo) lo importante de los límites en relación con la libertad. Somos seres libres en un marco determinado (por ejemplo una carta natal), esa es una 'máxima' astrológica de la que doy fe.

Por ende es momento de observarnos atenta y abiertamente, pues hay conductas y experiencias que seguirán repitiéndose hasta que seamos capaces de adoptar nuevas actitudes (creativas e inclusivas) ante los conflictos más belicosos de las relaciones humanas.

Es ya difícil encontrar, en las redes sociales, publicaciones personales que propongan una visión del mundo o una opinión política sin basarse en detrimento o supuestos defectos de la visión opuesta, muchas veces a través la minimización despectiva, la ironía provocadora o directamente el insulto. Y esto ocurre, paradigmáticamente, desde ambos lados en simultáneo, retroalimentando el sistema.

Más allá de cualquier opinión personal que uno pueda tener con respecto a esta propuesta de un nuevo muro físico, es importante subrayar que esta oportunidad que tenemos (como sociedad) es la última del ciclo corriente. De lo contrario, dudo -seriamente- que las inmediaciones de la próxima cuadratura del ciclo - menguante, a finales de 2021- no vengan ya decoradas con un “nuevo muro” entre nosotros.

Tal ves éste (Internet y sus redes) sea el nuevo muro que estamos hoy construyendo -inconscientemente-, aunque le echemos la culpa a los políticos, porque es más fácil que ver que hay cosas -dificilísimas de encarar- que estuvieron, están y estarán a nuestro alcance ya mismo, siempre.

Tal vez la fijeza en nuestras ideologías se corresponda proporcionalmente con la impenetrabilidad de los muros, que la Vida nos propone observar cíclicamente para reconocer sus altos costos.

¿No es Facebook símbolo de un mundo virtual en el que cada uno de nosotros está construyendo su propio muro de Berlín?

Mientras tanto, voy pintando el mío con artículos de color. Así, estará bonito antes de caer. Parece ser éste -evidentemente- el destino de todo muro. 

Y parece ser ahora, en estos cuerpos que encarnamos, una de las mejores oportunidades para replantear aquello que entendemos por amistad, más allá de nuestras ideologías.

Hace poco aprendí que AMIGO es -etimológicamente- CUSTODIO DEL ALMA.

Tal vez ahora, después de las duras pruebas de esta lunación, seamos capaces de reconocer mucho mejor que también nos corresponde custodiar a aquellos que piensan diferente.


¿Estamos seguros de que deseamos eliminar este contacto?



23 de febrero de 2017

¿Qué nos trae Venus retrógrado?



Quiero empezar haciendo hincapié en que esta retrogradación de Venus me resulta en particular desafiante, por la debilidad planetaria de Venus en el signo de Aries y los aspectos tensos a Saturno y Plutón que hará en este período (y más adelante en Mayo). Más abajo incluyo las fechas más tensas.

Esta tensión en particular 'afectará' a los signos cardinales del primer decanato (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio) en este proceso de retrogradación y al segundo decanato para la cuadratura Venus-Plutón de fines de Mayo. Por lo que si tenés planetas personales, Sol, Luna o el grado ascendente en esa porción zodiacal, seguramente este artículo te sirva para acompañar el proceso.

La retrogradación de un planeta es un efecto ilusorio. Un pequeño dilema de perspectivas, fruto de nuestro punto de observación desde la Tierra. Provoca que un planeta aparentemente “de marcha atrás” en el cielo con respecto a su dirección habitual. Es decir, podemos interpretar una retrogradación como un correlato con lo ilusorio o lo aparente.

Se suele decir que la función (en este caso venusina) representada por un planeta se detiene e introyecta durante el período retrógrado (y su zona de sombra, como despliegue previo del escenario que deberemos replantear), invitándonos a un balance en la relación que hayamos tenido con esta función hasta ahora. El contacto se da hacia adentro, hacia atrás, por eso vinculamos una retrogradación muchas veces con la figura del pasado. En este caso, posiblemente amores y relaciones del pasado.

Todos los planetas retrogradan (salvo el Sol y la Luna) con mayor frecuencia según su cercanía orbital al sol. Venus (cuyo ciclo de traslación es de 225 días terrestres) lo hace una vez cada 584 días (un año y medio, aproximadamente) y su movimiento retrógrado se extiende por un período de 42 días.

La zona de retrogradación este año se dará entre los 27° del signo de Piscis y los 13° de Aries.

Venus ya ha ingresado en esta “zona de sombra” el 30 de Enero de 2017, planteando desde entonces las temáticas (y problemáticas) que podremos transitar y revisar durante el período retrógrado: desde el 4 de Marzo hasta el 15 de Abril; así cerrar este ciclo de vivencias (y potenciales aprendizajes) una vez fuera de su zona de sombra el 18 de Mayo de 2017. 

Podremos comprender entonces más profundamente toda experiencia relacionada con este fenómeno.

¿Qué representa Venus?

Tanto Marte como Venus son planetas de contacto y relación interpersonal.

Venus, planeta relacionado con la femineidad más bien sensual, representa nuestra relación con la pareja tanto interior como exterior.

Si lo observamos de noche, veremos que su esplendoroso brillo se corresponde claramente con la función femenina de absorción, pasividad, receptividad y reflejo, en este caso, de la luz del Sol. Esto grafica que Venus es afín a nuestra capacidad de apertura al vínculo (luego a la sociedad), de cooperación con otros, de observación pasiva de un campo sobre el que operaremos desde la iniciativa (marciana) con un marco de referencia no exclusivamente impulsivo o auto-referenciado. 

Venus representa nuestra capacidad de amar, es decir, de incluir a otros en nuestra perspectiva, teniendo en cuenta también (y valorando como propio) aquello que nos diferencia de los demás.

Venus rige nuestros gustos. Lo bello, lo deseable, y magnetiza experiencias (relaciones) hacia nosotros mediante su poder de atracción y seducción.

Venus representa una parte de nuestra identidad femenina (junto a la Luna) y su ubicación por signo nos ofrece información de cómo expresamos esta función de “atraer” hacia nosotros aquello que nos satisfaga. 

Refleja también características de las mujeres que nos resultan agradables (o nuestro "estilo" vincular), y en una carta masculina, por ejemplo, nos brinda información sobre qué tipo de mujer nos seduce o erotiza.

Venus busca satisfacer el placer sensorio. Por eso muchas actividades venusinas (los taurinos y librianos darán buena fe) se relacionan con la repostería y la gastronomía (venus rige el sabor dulce), la decoración y la belleza, los adornos , el maquillaje y la cosmética, el cuidado de la estética en todas sus formas, el diseño gráfico, la peluquería y el modelaje, incluyendo el sublime terriorio de las Bellas Artes. 

Venus también rige la sonrisa, la marca registrada de Libra que abre vínculos sin necesidad de palabras.

Aunque en la era del materialismo, lo que más suele resonar es su correspondencia con los bienes pecuniarios: El dinero, las joyas, los regalos y todo bien material que pueda intercambiarse por placer y comodidad.

Desde ya, al constituir el planeta de las relaciones de pareja y los vínculos societarios, convierten a Venus en el famoso planeta del “Dinero y el Amor”.

Cuando Venus gobierna una carta por posición destacada, se caracteriza para bien o mal, según su estado cósmico.

Es por esto que se hace necesario describir brevemente algunas características de sus posibles expresiones (formas) en ambos estados celestes, destacando que la oscilación de energías en este período de retrogradación, implica tanto su signo de exaltación (Piscis) como el de su exilio (Aries) en donde la Diosa no se encuentra del todo cómoda en nuestro tiempo.

Venus en buen estado cósmico:
  • Buen sentido artístico / estético
  • Amabilidad, simpatía y capacidad de cooperación / relación interpersonal
  • Capacidad de gozo, disfrute y contacto con el placer
  • Gracia. Elegancia. Buenos modos.
  • Afectuosidad
  • Paciencia

Venus en mal estado cósmico:
  • Falsedad / Superficialidad / Falta de autoestima
  • Hedonismo (la satisfacción del placer como fin último)
  • Ultra valoración de lo estético
  • Pereza / Codicia / Celotipia / Vulgaridad
  • Un “envase vacío” fruto del exceso en el foco formal y el descuido del contenido.

Puntualizando el proceso de retrogradación desde la configuración de aspectos, veamos qué características tienen luces y sombras de Venus tanto en Piscis como en Aries*:

Acentúo la dificultad de esta retrogradación por la cuadratura VENUS-SATURNO (no voy a incluir las estaciones para simplificar), muchos artículos hablan de lo hermoso de los vínculos (y cierto es) aunque esta retrogradación promete ajustar las tuercas en nuestras relaciones y no del modo más agradable.

30 de Enero > Ingresa Venus a Zona de Sombra (el arco de retrogradación).
26 de Enero > VENUS Dx (directa) Piscis CUADRATURA SATURNO Sagitario
4 de Marzo > Venus Inicia el Mov. Retrógrado
6 de Abril > Saturno Inicia el Mov. retrógrado
8 de Abril > Venus Rx (retrógrada) Piscis CUADRATURA SATURNO Rx Sagitario
15 de Abril > Venus Dx – Inicia su movimiento Directo
21 de Abril > VENUS Dx (directa) Piscis CUADRATURA SATURNO Sagitario

NOTA: El aspecto de CUADRATURA VENUS-SATURNO seguirá activo hasta inicios de Mayo de 2017, dando paso a la posterior CUADRATURA VENUS-PLUTON que dependerá en gran instancia en las bases (Saturno) que forjemos durante esta retrogradación de VENUS.

19 de Mayo al 1 de Junio> VENUS CUADRATURA PLUTON (25 de Mayo máxima tensión)

Destaquemos un par de puntos de la agenda:

- VENUS Dx (directa) Piscis CUADRATURA SATURNO Sagitario (prácticamente todo el proceso)

“Venus en Piscis *:




RASGOS POSITIVOS: Amor global. Entrega ilimitada, altruista, útil, tierna, afectuosa, sensible y abnegada. Anhela lo insondable.

RASGOS NEGATIVOS: Amor decepcionado. Se pierde en sueños e ilusiones. Tiene dificultad para establecer límites, fácilmente explotable, siempre una víctima. Melancólica y quejumbrosa.

IMAGEN DE LA MUJER JOVEN: La ninfa. Mujer seducible, entregada, cariñosa y misteriosa y musa que percibe los talentos ocultos de su pareja y con amor los saca a la luz.
SOMBRA: la mujer perdida en sueños."

Emergen potencialmente a nuestra consciencia:

Necesidad de limitar la idealización en el vínculo (socios, parejas estables, matrimonios).
Necesidad de claridad en los roles y de estructurar la pareja.
Sensación de incapacidad para dar/recibir afecto, frialdad hiriente.
Sensación de infelicidad (no ser amado/a lo suficiente).
Desconfianza exagerada.
Inapetencia sexual, ascetismo amargo.
Rechazo sexual/afectivo (Kirón conjunto Venus)
Miedo al abandono.
Necesidad de responsabilidades que impliquen un mayor compromiso / remuneración.
La pareja es vista como un área que necesita compromiso, mayor trabajo y límites.
Obstáculos económicos, temor al paso del tiempo.
Reaparición de viejos amores o socios.
Pérdida de objetos valiosos.
Amor a primera vista (ciego), ilusión platónica y posterior caída.

3 de Febrero: Ingreso de VENUS a Aries

“Venus en Aries *:




RASGOS POSITIVOS: La historia de amor. Fuerte proyección del yo, gran capacidad para el entusiasmo y pasión robusta (a veces breve). La atracción se expresa de forma espontánea, directa e impulsiva.

RASGOS NEGATIVOS: Amor egoísta. Incapaz de desarrollar lazos, extremadamente autocentrada, de dar su yo. Exige amor.

IMAGEN DE LA MUJER JOVEN: La persona directa. La jóven dura. Valerosa, fuerte, impulsiva, confiada y honesta. Una mujer vivaz y aventurera que preferiría (rápidamente) seducir antes que ser seducida, y con quien uno podría atravesar el infierno y las tormentas.

SOMBRA: la feminista radical.”

Apuntes generales:

En mi interpretación, esta retrogradación pondrá a prueba nuestras parejas (en algunas escuelas Rx es sinónimo de karmático), en algunos casos duramente, marcando finales de vastas relaciones societarias y de pareja – el eclipse del 10 de Febrero ha operado como punto álgido en exabruptos emocionales, marcando crisis y separaciones masivamente.-

De todos modos, en su aspecto “más allá de lo difícil” (diría Saturno en Sagitario) podremos comprender que cualquier lazo que finalice ya no es realmente necesario, y que muchas veces la vida opera de modos diversos para ayudarnos a cerrar capítulos que de otro modo no seríamos capaces de cerrar, sobre todo si uno es venusino y está acostumbrado a la pasividad en el vínculo.

Por otra parte, las asociaciones que sigan vigentes se verán fortalecidas por la experiencia de haber atravesado una tormenta juntos. Dichos lazos podrán encarar una nueva etapa con mayor compromiso y la sabiduría que únicamente brinda vivir lo que hay que vivir.

Desde lo personal, en esta retrogradación particular de Venus nos podríamos preguntar:

¿Qué es lo que más placer me produce? ¿Qué me gusta realmente? ¿Y qué me encanta? ¿Con qué arte me identifico?

¿Qué es lo que tiene valor para mi? ¿Cómo luzco? ¿Necesito embellecerme?

¿Qué es lo que hago con lo que tengo? ¿Cómo siento que debe ser un vínculo amoroso? ¿Qué me resulta profundamente complementario del otro? ¿Idealizo mis relaciones?

¿Seré yo quien atrae siempre lo mismo? ¿Cómo me llevo con el dinero? ¿Le doy suficiente valor a mi trabajo? ¿Soy capaz de defender aguerridamente lo que es valioso para mí? ¿Es necesario luchar para hacer perdurar una relación?

¿Cómo está mi cuerpo? ¿Hace cuánto que no me relajo?

¿Cuánto me valoro? ¿Me lo demuestro? ¿Cuánto valoro a mi pareja? ¿Se lo demuestro?

(Uff... una auténtica metralleta de preguntas que siembro para poder meditar sobre ellas durante estas próximas semanas).

Qué es importante destacar con antelación a otros tránsitos futuros del año:

El esfuerzo y compromiso (Saturno) que pongamos en esta retrogradación de Venus con nuestros socios, parejas y necesidades monetarias (Venus), constituirá las bases para transitar el aspecto de CUADRATURA de VENUS y PLUTON, que se hará exacto hacia fines de Mayo de 2017 y que tendrá como regalo un trígono al mismo Saturno que CUADRABA durante esta retrogradación. Es decir Justicia Divina, una de cal, una de arena.

Una cuadratura VENUS PLUTON puede leerse junto al cuento de La Bella y La Bestia:
  • El vínculo puede convertirse en una lucha de poder.
  • Juegos (serios) de manipulación que impliquen dependencias de todo tipo (sexual, económica, jerárquica etc.)
  • Hedonismo. Exigencias eróticas exacerbadas y compulsivas. Perversiones.
  • Anhelo de controlar la vida del otro (víctima-victimario)
  • Extrema posesividad y celos.

Tristemente en nuestros tiempos, una cuadratura VENUS-PLUTON refleja el mito de Perséfone (rapto y violación) patrón mitológico oscuro que nos necesita despiertos, pues será tiempo de trabajarlo una vez más, sobre todo a mediados y fines de Mayo.

Para completar con algo más positivo, sin embargo, las personas que hayan salido fortificadas del período retrógrado de Venus, contarán con energía renovada disponible para conducir y encauzar pulsiones de un modo creativo (artístico) y constructivo (capacidad de sostener tensión emocional), tanto para uno como para los demás, descartar la violencia innecesaria o netamente destructiva, abrazar lo gutural y poder tomar una bocanada de aire fresco pese a los difíciles tiempos que inundan nuestros tiempos.

Saturno en su manifestación más sublime es auto-gobierno, y todas estas peripecias de la Vida nos proponen desarrollar la virtud de la paciencia, la perseverancia, la aceptación y la moderación en todos sus calibres y cada quién a su manera, junto a otros.

Una de las cosas que rescato mucho de la tradición astrológica es comprender que existe un momento propicio para cada cosa. En el caso de una retrogradación de Venus (y sobre todo si acompaña Don Saturno) siempre es bueno ejercitar la paciencia y no precipitarse con decisiones de las que podemos arrepentirnos. Venus en Aries es impulsiva y toma decisiones apresuradas, sin pensar, y luego podría ver que no era eso lo que necesitaba y que de hecho ¡siquiera le gustaba!

No suelo hacerlo, pero en este caso haré la excepción de recomendar esperar a que se complete el proceso para tomar cualquier decisión que involucre matrimonio o sociedad (unión o disolución) adquisición de bienes y préstamos, inicio de procesos judiciales (o mediaciones) y temas venusinos, hasta que este bellísimo lucero retome su movimiento directo el 15 de Abril, momento propicio para comenzar a elaborar y poder decidir tranquilamente sobre experiencias concretas.

Pues recordando la introducción de este artículo, una retrogradación es un escenario relacionado a lo ilusorio y potencia cualquier auto-engaño, sea comprando algo impulsivamente que no se necesita o emprendiendo o terminando una relación/sociedad precipitadamente.

Espero que los amantes del cielo que me lean tengan un excelente tránsito.

Mis mejores deseos y ¡ánimo para ustedes!


* Los textos entre comillas de este artículo son extractos del libro “Las llaves de la Astrología” (Autores: Hayo Banzhaf & Anna Haebler).


8 de diciembre de 2016

...y los payasos serán presidentes.


Ayer me invitaron a la radio. Querían hacerme una entrevista en carácter de astrólogo y así me presentaron. Yo no me considero a mi mismo más que un explorador, pero comprendo que me ubiquen en dicho rol y acepto jugarlo respetuosamente cuando así se da. Sin la menor idea de a qué me sometería la experiencia, me comprometí a participar.

Al llegar, en la previa, la gente de operación y asistencia -como suele suceder cuando me presento como tal- desbordaba curiosidad. ¿Es cierto que Sagitario y Géminis es la pareja perfecta? ¿Cómo le va a ir a la radio el año que viene? ¿Qué pasa con Argentina en Diciembre?
Todas inquietudes que pese a ser muy humanas, denotaban con claridad dónde está actualmente lo que popularmente se conoce como “Astrología”: un irresistible combo entre entretenimiento y anhelo de anticipación (y control) del futuro.

Fuimos al aire. Sentí que tenía entre manos una papa caliente. Primer pregunta: ¿Cómo viene el 2017?

Crisis: Podría elegir -cómodamente- el lugar esperado, aquello que “se espera” de un astrólogo en un medio: por ejemplo hablar de tránsitos, del esperanzador y expansivo año que tendrían los librianos y los signos de aire en general y de un muy desafiante año para los sagitarianos del tercer decanato. También de la retrogradación de Mercurio para fin de 2016 y los primeros 10 días de Enero y proponer entonces paciencia con las compañías de teléfono, el transporte público y otra inminente lentitud en los servicios de Internet. Es decir, jugar a anticipar el futuro: “Saber” qué va a pasar, luego corroborar que eso pase y así seguir alimentando “lo que se espera” popularmente de la astrología. (Refiero exclusivamente a lo multi-mediático).

Podría haberme pasado buen rato hablando de ello. Pero una misteriosa razón no lo permitió. Aunque coqueteé unos momentos con esa idea, ya había vivido ese lugar en radio durante el año pasado (sumamente tentador en un principio, diría, casi inevitable) y esta vez surgía la necesidad de difundir la visión de la Astrología que me cambió la cabeza (y me abrió el corazón), aplicar la Astrología para hablar de otras cosas, abrir otros temas. Desmitificarla, o algo así. Sacarla de los territorios conocidos y sostener la intensidad que eso genera en el medio cuando “el astrólogo” no hace lo que “se espera de él”. Intentar explicar cuán insuficiente es una interpretación de un horóscopo meramente teniendo en cuenta el signo solar. Incluso cuán insuficiente, repetitivo y poco creativo, puede ser intentar predecir el futuro. Hablar de nuevas visiones, nuevas inquietudes, nuevas necesidades, algunas de ellas urgentes. Hablar de nosotros y la Vida, y usar la Astrología como medio para ello. 

Ante esta pregunta al aire, surgieron muy espontáneamente nuevas preguntas (a modo de respuesta) de mi parte: ¿No será, tal vez, también importante explorar cómo nos relacionamos con aquello que ocurre? ¿Somos capaces de ver que eso que ocurre nos corresponde y tiene que ver con nosotros? ¿Podemos vernos -aunque sea mínimamente- en los episodios que emergen cotidianamente? ¿Podemos conectar “lo que pasa” con “lo que somos”?

Se notaba con creces que era la primera vez que aparecían preguntas de este tipo en un medio conocido de la ciudad. Y de frente a lo que en algún punto resonaba como espantosa paradoja, se abrió un precioso espacio: el del más absoluto silencio. Algo inoportuno y casi inaceptable para un programa de radio. Pero fui por primera vez capaz de reconocer, respetar y sostener esa incomodidad, porque reconocí que esa misma tensión inicial abriría un nuevo espacio y naturalmente cambiaría el curso de la charla y el sentido de la pregunta original.

Así fue. Luego de tensos (y eternos) silenciosos segundos, seguimos ya hablando de otra cosa, de cómo nos relacionamos con el medio, los demás, los ideales de pareja, la Vida y aquello que llamamos destino, Jung y otras potenciales aplicaciones de lo que llamamos Astrología más volcadas hacia el descubrimiento de nuestros potenciales personales y transpersonales.

Se abrió -con total espontaneidad y fruto de dicha tensión- un espacio más humano, más acorde a los tiempos que nos tocan vivir. Se cayeron máscaras, al menos por un rato y todos nos conectamos con una necesidad que nos unía: la de atrevernos a mirar y pensar juntos de un modo diferente.

La ambición de las ciencias materialistas no dista demasiado (simbólicamente hablando) del mundo astrológico tradicional (desde la física tradicional hasta la meteorología y las ciencias económicas). Ambos anhelos se relacionan con la predicción del futuro: una palpable (quizás demasiado) y la otra no tanto (quizás demasiado). Y pese a que esta aplicación resulta importantísima en ciertos momentos vitales -esto es inapelable- puede también descuidar otras necesidades que resultan urgentes. Hoy, esto es un hecho.